Descripción
A ver, seamos sinceros: unas buenas almendras garrapiñadas son un vicio. Y estas son de las buenas, no esas que se pegan en la muela. Vienen en un tarrito de cristal, que luego la gente puede reutilizar para lo que quiera, porque queda monísimo. Es de esos detallitos que sabes que los invitados se van a comer allí mismo o de camino a casa. Le ponemos una pegatina plateada con vuestros nombres y la fecha de la boda, con ese toque de elegancia que no falla. A partir de 10 unidades.
















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