Descripción
Que no te engañen, los tacones en una boda son un suplicio. Y mira que al principio se es muy valiente, pero llega un punto en que no se puede más. Para eso, estas manoletinas doradas son la salvación. Las pones en una cesta y tus invitadas te van a hacer la ola de verdad, porque son un alivio para los pies y encima combinan con todo. Brillan un poquito, pero no cantan, y son cómodas que no veas para seguir bailando hasta el final. Se vende por unidades, sin pedido mínimo.



















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